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miércoles, 22 de julio de 2009

Olimpo lograba una campaña increíble en la B Nacional ganando el ascenso directamente de la mano de Leo Madelón, pero para algunos no tenía capacidad de dirigir en la máxima categoría (¡Ja!).
Si bien en su momento se rumoreó que llegaba ‘gratis’ por la deuda que River mantenía por la indemnización de la anticipada partida de Méndez del aurinegro, que se iba a solventar con un amistoso que hasta el día de hoy nunca se jugó, para Ledo era el ideal ya que contaba con la experiencia de manejar la reserva del millonario y un paso irregular al frente de Racing Club. "Me parece que es el adecuado. Es un tipo que va de frente, que no tiene vueltas y que es frontal", dijo el ronco presidente en su momento.
Identificado con el trabajo y la disciplina, si bien en algunos partidos el equipo mereció un poco más, nunca encontró un rumbo futbolístico, el equipo mostró muy poco en ofensiva terminando mal las jugadas perdiendo contundencia en ataque; apenas 4 goles en diez jornadas y seis puntos sobre treinta posibles, muy poco para un equipo que necesitaba sumar puntos de manera urgente.
"Me fue mal. Esto es fútbol y uno sabía que podía suceder lo que sucedió. El cargo de DT es así, podés permanecer dos años, un mes o una semana. Habíamos probado de todo para sacar al equipo de esta situación, y no hubo caso”, le dijo a La Nueva cuando de común acuerdo con Ledo dejó la institución agregando que "algunos jugadores entendieron más el mensaje, otros menos, pero el grupo siempre estuvo unido y se `mató' por sacar buenos resultados”.
Lo cierto es que lo que hizo el equipo no alcanzó nunca por más que se hayan ‘matado’ como afirmó el entrenador porque los partidos se ganan con goles y en lo posible, con fútbol. Y el fútbol tenía que llegar de la mano de ‘Matute’ Morales y Barrado, que no cubrieron las expectativas. Y los goles tenían que aportarlos Lujambio y el ‘Chamagol’ González, pero no llegaron.
Obvio que tras su alejamiento salió a decir que no pudo armar el plantel que pretendía acusando la especulación de algunos valores que podían sumarse y que se armó con lo mejor que pudo. “De entrada habíamos elegido otros jugadores junto a Ledo. Muchos dijeron que sí primero y después terminaron negando su venida a Bahía”. Pero… ¿a qué entrenador en Olimpo no le tocó bailar esa misma pieza? ¿Quién armó el equipo a su gusto y piacere?
Inentendible por donde se lo mire, hizo reiterados cambios de sistemas, de esquemas y de nombres pero nunca le encontró el rumbo. El equipo siempre entró dormido (Vélez, Lanús, Central, Boca e Independiente nos clavaron una pepa antes de los 15 minutos) regalando el primer tiempo, muchas veces yéndose al descanso en desventaja.
En definitiva, se repitió el 'caso Alfaro’ y se buscó un entrenador con experiencia en Primera y se le dio crédito a un tipo con apenas… un año de rodaje en la categoría. Si lo ideal era respaldar a Madelón o buscar un hombre con sobrada experiencia en la elite, quedará en el análisis que (seguramente) hicieron en su momento desde la dirigencia. Simplemente, por todo el pueblo aurinegro… que no se repita.

miércoles, 15 de julio de 2009

Tras realizar una buena campaña pero no evitar el descenso de Talleres de Córdoba y culpar de eso al por ese entonces jefe de gabinete Alberto Fernández, por ser hincha confeso de Argentinos Juniors (“Se preocupa mucho por Argentinos. Le recomiendo que lo haga un poco más por el país"), fue el elegido por Ledo para comandar el barco aurinegro en la campaña 2004/05, pese a que se habían mencionado todos los entrenadores habidos y por haber, para cubrir la vacante que había dejado Saporiti.
Olimpo venía de una campaña muy mala, sumando apenas 39 puntos, por lo que había que armar un buen equipo que sume muchos puntos que ayuden a evitar el descenso. "Vine a Olimpo a triunfar y no le tengo miedo al descenso. Si encontramos el buen momento de cada jugador dentro y fuera de la cancha, vamos a conformar un equipo fuerte y con muchas pretensiones”, fue su presentación.
Pretendo un equipo audaz, eficaz a la hora de defender y atacar y que sea protagonista en todos los campos de juego", también dijo en ese momento, pero nada de eso se logró. El equipo tuvo ratos de buen fútbol ante San Lorenzo, Racing, Vélez y en la victoria ante Rosario Central, pero en general fue un equipo bastante básico y sin ideas que cometía reiterados errores.
Vale aclarar que no tuvo suerte con el fixture porque en las fechas que estuvo a cargo del equipo (fueron 9), se midió con San Lorenzo, Racing, Boca, Independiente, Vélez y los campeonesdelaconchadesuhermana,
jugando en La Plata. Pero apenas logró esa victoria ante los rosarinos, un empate ante el Cuervo.
Para el debut dispuso un 4-4-2 con doble cinco y dos laterales con subida (más Vallenilla que Imboden) y fue el dibujo que mantuvo más allá de algunos cambios de nombre dependiendo del rival de turno.
En la 8ª fecha no pudo rescatar ni un punto ante un accesible Huracán de Tres Arroyos y no le encontraba la vuelta al equipo por lo que ya pensaba en renunciar pero se quedó por pedido del plantel.
Sin embargo, la dura derrota ante Colón en el Carminatti fue la gota que colmó el vaso. Si bien ese partido empezó parejo, en el segundo tiempo hubo serios errores defensivos que terminaron en los goles de Garcé y Estévez que desmoronaron lo poco que quedaba de ese equipo que se retiró muy insultado. Ya sobre el final la gente empezó a pedir su cabeza y si bien se fue sin hacer declaraciones, esa séptima derrota terminó con su campaña en el aurinegro.
En definitiva, le costó encontrar una última línea que le brinde seguridad al arquero que, salvo en el partido con el canalla, nunca pudo cuidar el cero y un volante armador que se pueda asociar con los puntas. La delantera fue otro tema preocupante, apenas un gol del ‘chanchi’ ante los tresarroyenses. Estévez y Rueda –un desastre- llegaron casi sobre el comienzo del campeonato, el uruguayo García pasó totalmente desapercibido y además Delorte y Galván –por ese entonces- eran otros que no le metía un gol ni al arco iris.

martes, 7 de julio de 2009

Para empezar hay que contar que, como se dice vulgarmente, duró en Olimpo lo que un pedo en una canasta y que se fue para atrás. ¿Qué se puede decir de un tipo que dirigió apenas tres partidos? Primero, hay que suponer que su salida fue más un tema económico por los problemas que atravesaba el equipo en ese momento. Segundo, que igualmente lo que hizo en el aurinegro fue poco; el equipo venía siendo un desastre (4 ganados, 2 empatados y 7 perdidos) y el no aportó demasiado (2 derrotas y un empate) en una temporada por demás irregular que luego con Echaniz en el banco, fue para olvidar.
Cuando Eduardo Grispo renunció tras sumar su tercera derrota al hilo justamente ante los 'tristes' y el equipo lo agarró interinamente el ‘potro’ ya se mencionaba que Tempesta sería el próximo entrenador.
Mantuvo el dibujo táctico con tres en el fondo y un volante de creación pero el equipo en sus tres jornadas al mando luchó más de lo que jugó, como se venía dando en las fechas anteriores.
Según publica una web ecuatoriana en la que lo defenestran y marcan de mercenario, fue el responsable al recomendar la llegada de los olvidables Lucas Brizuela y Lino Peralta ya que comparten el mismo representante. Si es cierto o no, quedará entre él y Ledo, pero que tuvieron más rodaje con él que con Grispo o Echaniz, no quedan dudas. Si hizo su negocio con eso, ya es harina de otro costal.
Lino Peralta hasta la llegada de Tempesta había jugado dos partidos como titular (en la 6ª fecha ante Gimnasia en Concepción y en la 10ª ante Gimnasia en Jujuy) y había ingresado en otros cuatro encuentros. Por su parte, Lucas Brizuela solo tenía el antecedente de haber reemplazado a Claudio Spontón en esa goleada que nos comimos contra de los jujeños.
Más allá de las lesiones que sufrió el equipo por aquellos tiempos, Peralta ingresó en uno (Almirante Brown) y fue titular en los otros dos partidos con él (General Paz Juniors y San Martín de Tucumán) y Brizuela fue al banco e ingresó en los tres partidos.
Tras su partida ambos jugadores desaparecieron -Brizuela se desvinculó en el receso- y Peralta solo volvió a jugar en la 30ª fecha en la derrota en el clásico con Cipolletti, reemplazando a Cornejo en el segundo tiempo.
¿Qué dejó más allá de esto su pobre campaña? Solo dos derrotas y un empate de pedo -gracias a un tiro libre del Cota en la última bocha- ante un conjunto tucumano que llegó a Bahía tras una huelga por la que no entrenaron durante toda la semana y que pese a eso superó físicamente al aurinegro.
Igual, amado u odiado, pero jamás olvidado, irse mal y silbado (casi un versito) por la gente de los clubes que toca es casi una costumbre del otrora zaguero central platense y así sumó otro lugar donde no lo pueden ni ver ya que entre otros lugares, en la tierra de las manzanas, donde se había iniciado, es puteado y juega su clásico aparte cada vez que vuelve.
 


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